La palabra Dojo es la que utilizamos para designar al lugar destinado a recibir las enseñanzas del Aikido. Posee sus reglas tradicionales propias. Es la responsabilidad de cada alumno, practicante y Sensei: honrar y seguir estas enseñanzas.

Etimológicamente, Dojo significa “lugar donde se practica la Vía o lugar del despertar”. Esta vía o lugar es el camino de perfeccionamiento personal. Esta compuesto por dos ideogramas:

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DO

Significa camino, manera o vía.

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JO

Hace referencia al lugar, sala o centro

En el pasado los monjes budistas daban este nombre al lugar del monasterio en el que se reunían con el maestro para la meditación y las ceremonias. Lo dedicaban como un lugar sagrado digno del mayor de los respetos. Dada la influencia del Zen y de la filosofía Budista en las Artes Marciales Japonesas, los maestros adoptaron el nombre de Dojo para la designación de la sala de práctica.

En el inicio, tanto la entrada al Dojo, como las enseñanzas que en el se impartían, estaban destinado solo a un grupo de gente privilegiada. Estando vedada el ingreso a la gente común. Solo podían concurrir los Samurai experimentados, con el objetivo múltiple del mejoramiento de sus técnicas, el fortalecimiento de su carácter, la meditación y el logro de un mayor grado de autoconocimiento.

El dojo tiene protocolos muy estrictos los cuales hay que respetar, estando penada su violación, con la separación del mismo. Por ejemplo, cuando el practicante no respeta las normas de convivencia como ser:

  • Respeto a los compañeros
  • Colaboración con las tareas propias del Dojo
  • No acatamiento a la disciplina
  • Demostraciones violentas o mal intencionadas
  • Faltas consecutivas e injustificadas
  • Y todas aquellas manifestaciones que denoten la falta de compromiso e interés en la disciplina.

En la actualidad se conservan las reglas milenarias de respeto al recinto. Al entrar a un Dojo, ingresamos en un mundo diferente: el mundo de los guerreros Samurai y sus antiguos maestros. Es un templo en el que imperan el respeto y la camaradería. No es un mero gimnasio, sino el lugar donde se dispensa la enseñanza del maestro Ueshiba.

El compromiso de cada persona que lo visita es el de educar cuerpo y alma y combatir el ego. En una actitud de profundo respeto, sinceridad y modestia. Éstos son los requisitos esenciales tanto para su ingreso, como para su permanencia.

La limpieza es una acto de gratitud y respeto. Cada practicante, con prescindencia de su nivel de graduación, debe participar activamente en la limpieza del lugar.

El dojo no puede ser utilizado con otros fines que no sean las clases previstas. Se debe contar con autorización para su ingreso fuera de las clases.-

Es necesario recordar en todo momento que el Dojo es el lugar consagrado al perfeccionamiento físico, técnico y moral, por lo que el comportamiento –tanto de los profesores como el de los alumnos- ha de ser digno, respetuoso, correcto, y se han de observar todas y cada una de las reglas de etiqueta y cortesía propias de cada Arte Marcial.

El ambiente del Dojo debe ser favorable, tal que logre inducir la calma, el respeto, la alegría y la amistad. Debe predisponer a la unificación psicosomática, al trabajo serio, y al mejoramiento de todas y cada una de las cualidades humanas.

Por ello es de suma importancia, que antes del ingreso al mismo, hay que apagar los telefonos móviles, no hablar o hacerlo en tonos muy bajos, no puede interferirse con el normal desarrollo de la practica, ni hacer ningún tipo de ruidos que interrumpan la concentración de los practicantes.